Acho que tenho muita preguiça.
Preguiça de estudar, de pegar ônibus, de abrir a mochila e pegar um cigarro. Tenho preguiça de acender o cigarro depois de ter preguiça de acender o terceiro fósforo, que com preguiça encontrei no fundo da mesma mochila que me dá preguiça de abrir.
Tenho preguiça de atender o telefone, responder mensagem e brincar com o cachorro. Tenho preguiça de beber o café da cantina e amarrar o cadarço do tênis.
Tenho preguiça de pensar o que quero fazer da minha vida, de nomear as notas nas partituras do piano e de ir até a cozinha comer bolo de chocolate.
Tenho preguiça de cozinhar.
Tenho preguiça de dar atenção às pessoas e de resolver problemas de relacionamento e matemáticos (que não deixam de ser de relacionamento) e principalmente tenho preguiça de arrumar problemas.
Tenho preguiça de encontrar uma bicicleta nova e de dizer pras pessoas que gosto, o quanto aprecio sua companhia em meus dias preguiçosos.
Tenho preguiça de dormir.
A preguiça é tanta que me dá até preguiça de pensar em quanta preguiça isso me dá.
É, acho que tenho muita preguiça.
Quando "não" há opção e sentimo-nos sufocados a ponto de vomitar tudo o que temos, fizemos e pensamos desde que nos conhecemos, escrevemos.
abril 29, 2013
abril 22, 2013
Me encanta
Hace mucho tiempo que no escribo nada por acá, tal vez porque tenga que pensar en algo que no sea tan difícil como mi interior y solamente tengo escribido acerca de cosas pequeñas. No me gusta eso.
El amor? Hace frio.
Conocí un hombre en un viaje a Santiago que me dijo: tu és muy linda y tienes que cantar.
A las dos de la mañana leyó la poesia de Neruda y poemas de Safo para mi. Era como una música clásica, un vino muy caro y raro que necesitas apreciar lentamente y calmamente. Lloré porque pienso que el fundo lo amé. Lo amé por los pocos minutos que leyó las historias y lo amé profundamente como un hombre. Pero lloré ainda más cuando supo que había me enamorado de el por toda la eternidad de una noche. Fumaba el cigarillo mientras cabinábamos por la ciudad. Me mostró una Santiago que no conocía, un lugar lleno de personas musicadas de tanto vivir sus vidas normales, pero que nó son tan normales. Son de una cor gris y hablan acerca de algo que no pude comprender. La lengua me cambia el sentido. Ellas són como yo.
El amor? Hace frio.
Conocí un hombre en un viaje a Santiago que me dijo: tu és muy linda y tienes que cantar.
A las dos de la mañana leyó la poesia de Neruda y poemas de Safo para mi. Era como una música clásica, un vino muy caro y raro que necesitas apreciar lentamente y calmamente. Lloré porque pienso que el fundo lo amé. Lo amé por los pocos minutos que leyó las historias y lo amé profundamente como un hombre. Pero lloré ainda más cuando supo que había me enamorado de el por toda la eternidad de una noche. Fumaba el cigarillo mientras cabinábamos por la ciudad. Me mostró una Santiago que no conocía, un lugar lleno de personas musicadas de tanto vivir sus vidas normales, pero que nó son tan normales. Son de una cor gris y hablan acerca de algo que no pude comprender. La lengua me cambia el sentido. Ellas són como yo.
Assinar:
Comentários (Atom)